“En colombia el ingeniero de sonido se ha vuelto indispensable”

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ingeniero de sonido

Esta es la historia de un oficio en Colombia que no tiene el reconocimiento que se merece pero que debería. Esta es la historia de un trabajo que no tiene un día especial para celebrarse pero que debería. ¿La razón? Pues hablamos de la ingeniería de sonido, una profesión que cuenta con varios maestros notables, personajes que están presentes en distintas industrias, desde el cine hasta la televisión. Aunque en el país del sagrado corazón muchas veces son empleados por organizaciones religiosas para la producción de sus conciertos o grandes encuentros pastorales.

El ingeniero de sonido

Algunos se han comprometido de lleno con las propuestas musicales de bandas o solistas. Solo hay que ver la trayectoria de Mauricio Cano, tal vez uno de los ingenieros con más experiencia en el campo de la grabación del país. No en vano ha trabajado con Lila Downs, Carlos Vives, Jorge Oñate, Iván Villazón, y 1.280 Almas, sin dejar de mencionar que alcanzó a hacer unas sesiones conJoan Manuel Serrat. Su trabajo le ha valido varios Grammys Latinos.

Pero resulta que Cano no es el único. Acá hay un buen número de ingenieros de sonido que trabajan de la mano con artistas independientes y gozan de un talento que les permite aplicar la técnica con cierta sensibilidad en esta industria. Y Julián Guerrero es uno de ellos. Él ha trabajado con artistas como Revolver Plateado, Ismael Ayende, Oh’laville, Cali & El Dandee, Supremacy y Daniela Mass. Él se destacado por sus habilidades para asistir a los músicos, ayudarlos a mejorar su producción y permitirles obtener su sonido deseado sea en una sesión de grabación o un acto en vivo.

Guerrero -vale destacar- se lleva bien con lo análogo y lo digital, así como con el black metal y la música llanera. “Una vez caminaba por la calle y vi un letrero que decía clases de cuatro llanero. Entonces entré y me inscribí, desde ahí me volví un amante de esa música. Uno de mis ídolos es Dartagnan, aunque también me gusta el Cholo Valderrama y Elda Florez”, comenta.

Nosotros conversamos con él sobre su aproximación al sonido, los recursos técnicos y la infraestructura del país en relación a su trabajo. Asimismo hablamos del crecimiento tecnológico que coincide con el crecimiento de su carrera en esta industria.

Esto fue lo que nos contó.

Muchas veces se suelen confundir las funciones del ingeniero de sonido con las del productor. En esos términos ¿cuál viene siendo el papel de un ingeniero de sonido en los diferentes campos de la industria musical?

“El productor es quien realiza todos los arreglos. Él es la persona que estructura el concepto sonoro de acuerdo a lo que la banda o solista está buscando. Además trabaja para lograr el mejor sonido posible, aunque eso es algo que también le compete al ingeniero de sonido, pues de este depende llevar a cabo, en términos técnicos, lo que se desea en cuanto al sonido final del proceso de grabación o durante un acto en vivo.

A fin de cuentas este es otro integrante más de la banda. En el caso de un concierto, él no solo está a cargo de todo lo que tocan los músicos en la tarima, también es responsable de que el grupo se escuche tal y como sonaría en uno de sus discos. Por otro lado, en una sesión de grabación (que a veces suelen ser extensas) su función también es generar un buen ambiente, estar muy atento con los tiempos que maneja el grupo.”

Julián, ¿usted cómo se inició en este oficio?

“Desde muy joven empecé a trabajar con diferentes bandas. Les ayudaba a transportar instrumentos, cables, etc. Poco a poco me interesó lo que hacían los roadies, entonces me metí en ese video, comencé a explorar, a ver cómo funcionaban las consolas, entre otras cosas. Más tarde, cuando salí del colegio, ingresé a la universidad y por cosas de la vida terminé estudiando derecho. Pero eso no duró mucho, un día me aburrí y dejé eso. Al final opté por estudiar todo lo relacionado con sonido porque esa era mi verdadera pasión.”

¿Cómo empezó su trabajo, ya como técnico?

“Recuerdo tenía un primo que estaba muy relacionado con la escena musical. Él tenía un estudio en la 87 con 14 y me invitó allá muchas veces. Aunque ya había tenido la oportunidad de hacer sonido en vivo, si tengo presente que en este lugar fue donde empecé a conocer más músicos y así me metí en el cuento del sonido pero de una manera más profesional.”

Julián

¿Cómo siente que ha evolucionado la figura del ingeniero de sonido en Colombia?

“Siento que ya estamos creciendo. Por ejemplo en la década de los 90 era bien difícil cursar una carrera de ingeniería de sonido porque no había una ‘infraestructura académica’, entonces sí o sí tenías que estudiar fuera del país. Pero a pesar de eso siempre hubo ingenieros, tanto profesionales como empíricos. Después las cosas evolucionaron. Ahora es más fácil estudiar pues las academias, las bandas, los promotores y empresarios han tomado conciencia y se han dado cuenta que el ingeniero de sonido es una figura fundamental en la industria de la música en campos como la grabación y los shows en vivo. Me atrevo a decir que en el país el ingeniero de sonido se ha vuelto indispensable.”

¿Pero si cree que nos hemos profesionalizado en la materia?

“Yo creo que sí. No lo voy a negar, de acá han salido excelentes ingenieros de sonido. En comparación con otros países de Sudamérica hemos llegado a niveles muy altos. Aunque la industria en Colombia ha avanzado como en todo, todavía nos falta camino por recorrer.”

¿Qué es lo más difícil de este trabajo?

“Los imprevistos siempre están a la orden del día. En los shows suelen traer cosas o marcas que no se han pedido, o en otros casos estas se instalan de forma incorrecta. Por ejemplo, suele pasar qué pides el rider técnico (que son los requerimientos de la banda) y muchas veces no está. Y aquí debo resaltar algo importante, y es que tanto el artista como su ingeniero deben velar por hacer respetar su rider, deben ser muy cuiddosos con esto porque de eso también depende el éxito de su concierto.”

¿Y cómo es el mood laboral en los festivales?

“Es muy chévere. Estar en un festival es enfrentarse a un monstruo porque se trata de algo muy grande no solo a nivel artístico sino técnico. Si uno tiene tiempo para hacer la prueba de sonido y verificar que el rider esté completo es mucho más fácil trabajar, pero no siempre es así, algunos festivales suelen ser tan gigantes que a veces no queda tiempo para algunas pruebas.”

¿Qué tal la experiencia con Oh’laville y Revolver Plateado en el Festival Estéreo Picnic?

“Fue un momento bien interesante. Yo corrí con mucha suerte porque en las tarimas hubo ingenieros que son amigos míos, así que al llegar con las bandas nos atendieron muy bien. Por ejemplo, cuando trabajé el sonido de Oh’laville estaba Hugo Pinzón. Él, uno de los grandes ingenieros que tiene Colombia, nos asistió de manera increíble.”

¿En qué otros eventos ha trabajado?

“Hace poco viajé a México. Estuve con Supremacy y Koyi K Utho en el festival Hell and Heaven donde nos fue muy bien. También estuve en Francia, justo en el festival FIMU con la Pulpafonic. Ahí no solo tuve la oportunidad de conocer otro tipo de montajes y tecnologías que se están manejando, también me di cuenta que en Colombia si hemos llegado a cierto nivel. Aunque nos falta avanzar en algunas cosas, no cabe duda que estamos en la capacidad de organizar grandes espectáculos musicales.”

Ahora bien, trabajar en un festival dista mucho de laborar una sala de grabación…

“Totalmente. Hacer sonido en un evento de esta magnitud es muy diferente a hacer sonido en una fase de grabación, en una pequeña sesión acústica o en un bar. En este último por ejemplo siempre van a faltar cosas. En este espacio es donde uno verdaderamente se mide y se exige al máximo.”

A propósito de bares, usted como ingeniero de sonido ¿en qué condiciones ve la infraestructura para la circulación de la música en vivo en Bogotá?

“En la ciudad hay pocos bares que cuentan con la infraestructura necesaria para que una banda o artista pueda trabajar. La verdad es que siempre hay pros y contras. Lo que suele pasar muchas veces es que el venue tiene un espacio muy grande pero no cuenta con un sonido muy bueno, entonces ahí se debe intervenir para suplir lo que haga falta en la parte técnica. Para ser sincero en Bogotá hay de todo, sin embargo, en esta área si hace falta más infraestructura.”

¿Hay algún ingeniero de sonido que usted admire?

“Está Hugo Pinzón ingeniero de Bomba Estéreo y Eduardo García que trabaja con Totó La Momposina y Superlitio. Para mi él es uno de los mejores ingenieros que tiene Colombia.

FUENTE: Metronomo.com

Esta es la historia de un oficio en Colombia que no tiene el reconocimiento que se merece pero que debería. Esta es la historia de un trabajo que no tiene un día especial para celebrarse pero que debería. ¿La razón? Pues hablamos de la ingeniería de sonido, una profesión que cuenta con varios maestros notables, personajes que están presentes en distintas industrias, desde el cine hasta la televisión. Aunque en el país del sagrado corazón muchas veces son empleados por organizaciones religiosas para la producción de sus conciertos o grandes encuentros pastorales.

Algunos se han comprometido de lleno con las propuestas musicales de bandas o solistas. Solo hay que ver la trayectoria de Mauricio Cano, tal vez uno de los ingenieros con más experiencia en el campo de la grabación del país. No en vano ha trabajado con Lila Downs, Carlos Vives, Jorge Oñate, Iván Villazón, y 1.280 Almas, sin dejar de mencionar que alcanzó a hacer unas sesiones conJoan Manuel Serrat. Su trabajo le ha valido varios Grammys Latinos.

Pero resulta que Cano no es el único. Acá hay un buen número de ingenieros de sonido que trabajan de la mano con artistas independientes y gozan de un talento que les permite aplicar la técnica con cierta sensibilidad en esta industria. Y Julián Guerrero es uno de ellos. Él ha trabajado con artistas como Revolver Plateado, Ismael Ayende, Oh’laville, Cali & El Dandee, Supremacy y Daniela Mass. Él se destacado por sus habilidades para asistir a los músicos, ayudarlos a mejorar su producción y permitirles obtener su sonido deseado sea en una sesión de grabación o un acto en vivo.

Guerrero -vale destacar- se lleva bien con lo análogo y lo digital, así como con el black metal y la música llanera. “Una vez caminaba por la calle y vi un letrero que decía clases de cuatro llanero. Entonces entré y me inscribí, desde ahí me volví un amante de esa música. Uno de mis ídolos es Dartagnan, aunque también me gusta el Cholo Valderrama y Elda Florez”, comenta.

Nosotros conversamos con él sobre su aproximación al sonido, los recursos técnicos y la infraestructura del país en relación a su trabajo. Asimismo hablamos del crecimiento tecnológico que coincide con el crecimiento de su carrera en esta industria.

Esto fue lo que nos contó.

Muchas veces se suelen confundir las funciones del ingeniero de sonido con las del productor. En esos términos ¿cuál viene siendo el papel de un ingeniero de sonido en los diferentes campos de la industria musical?

“El productor es quien realiza todos los arreglos. Él es la persona que estructura el concepto sonoro de acuerdo a lo que la banda o solista está buscando. Además trabaja para lograr el mejor sonido posible, aunque eso es algo que también le compete al ingeniero de sonido, pues de este depende llevar a cabo, en términos técnicos, lo que se desea en cuanto al sonido final del proceso de grabación o durante un acto en vivo.

A fin de cuentas este es otro integrante más de la banda. En el caso de un concierto, él no solo está a cargo de todo lo que tocan los músicos en la tarima, también es responsable de que el grupo se escuche tal y como sonaría en uno de sus discos. Por otro lado, en una sesión de grabación (que a veces suelen ser extensas) su función también es generar un buen ambiente, estar muy atento con los tiempos que maneja el grupo.”

Julián, ¿usted cómo se inició en este oficio?

“Desde muy joven empecé a trabajar con diferentes bandas. Les ayudaba a transportar instrumentos, cables, etc. Poco a poco me interesó lo que hacían los roadies, entonces me metí en ese video, comencé a explorar, a ver cómo funcionaban las consolas, entre otras cosas. Más tarde, cuando salí del colegio, ingresé a la universidad y por cosas de la vida terminé estudiando derecho. Pero eso no duró mucho, un día me aburrí y dejé eso. Al final opté por estudiar todo lo relacionado con sonido porque esa era mi verdadera pasión.”

¿Cómo empezó su trabajo, ya como técnico?

“Recuerdo tenía un primo que estaba muy relacionado con la escena musical. Él tenía un estudio en la 87 con 14 y me invitó allá muchas veces. Aunque ya había tenido la oportunidad de hacer sonido en vivo, si tengo presente que en este lugar fue donde empecé a conocer más músicos y así me metí en el cuento del sonido pero de una manera más profesional.”

Julián

¿Cómo siente que ha evolucionado la figura del ingeniero de sonido en Colombia?

“Siento que ya estamos creciendo. Por ejemplo en la década de los 90 era bien difícil cursar una carrera de ingeniería de sonido porque no había una ‘infraestructura académica’, entonces sí o sí tenías que estudiar fuera del país. Pero a pesar de eso siempre hubo ingenieros, tanto profesionales como empíricos. Después las cosas evolucionaron. Ahora es más fácil estudiar pues las academias, las bandas, los promotores y empresarios han tomado conciencia y se han dado cuenta que el ingeniero de sonido es una figura fundamental en la industria de la música en campos como la grabación y los shows en vivo. Me atrevo a decir que en el país el ingeniero de sonido se ha vuelto indispensable.”

¿Pero si cree que nos hemos profesionalizado en la materia?

“Yo creo que sí. No lo voy a negar, de acá han salido excelentes ingenieros de sonido. En comparación con otros países de Sudamérica hemos llegado a niveles muy altos. Aunque la industria en Colombia ha avanzado como en todo, todavía nos falta camino por recorrer.”

¿Qué es lo más difícil de este trabajo?

“Los imprevistos siempre están a la orden del día. En los shows suelen traer cosas o marcas que no se han pedido, o en otros casos estas se instalan de forma incorrecta. Por ejemplo, suele pasar qué pides el rider técnico (que son los requerimientos de la banda) y muchas veces no está. Y aquí debo resaltar algo importante, y es que tanto el artista como su ingeniero deben velar por hacer respetar su rider, deben ser muy cuiddosos con esto porque de eso también depende el éxito de su concierto.”

¿Y cómo es el mood laboral en los festivales?

“Es muy chévere. Estar en un festival es enfrentarse a un monstruo porque se trata de algo muy grande no solo a nivel artístico sino técnico. Si uno tiene tiempo para hacer la prueba de sonido y verificar que el rider esté completo es mucho más fácil trabajar, pero no siempre es así, algunos festivales suelen ser tan gigantes que a veces no queda tiempo para algunas pruebas.”

¿Qué tal la experiencia con Oh’laville y Revolver Plateado en el Festival Estéreo Picnic?

“Fue un momento bien interesante. Yo corrí con mucha suerte porque en las tarimas hubo ingenieros que son amigos míos, así que al llegar con las bandas nos atendieron muy bien. Por ejemplo, cuando trabajé el sonido de Oh’laville estaba Hugo Pinzón. Él, uno de los grandes ingenieros que tiene Colombia, nos asistió de manera increíble.”

¿En qué otros eventos ha trabajado?

“Hace poco viajé a México. Estuve con Supremacy y Koyi K Utho en el festival Hell and Heaven donde nos fue muy bien. También estuve en Francia, justo en el festival FIMU con la Pulpafonic. Ahí no solo tuve la oportunidad de conocer otro tipo de montajes y tecnologías que se están manejando, también me di cuenta que en Colombia si hemos llegado a cierto nivel. Aunque nos falta avanzar en algunas cosas, no cabe duda que estamos en la capacidad de organizar grandes espectáculos musicales.”

Ahora bien, trabajar en un festival dista mucho de laborar una sala de grabación…

“Totalmente. Hacer sonido en un evento de esta magnitud es muy diferente a hacer sonido en una fase de grabación, en una pequeña sesión acústica o en un bar. En este último por ejemplo siempre van a faltar cosas. En este espacio es donde uno verdaderamente se mide y se exige al máximo.”

A propósito de bares, usted como ingeniero de sonido ¿en qué condiciones ve la infraestructura para la circulación de la música en vivo en Bogotá?

“En la ciudad hay pocos bares que cuentan con la infraestructura necesaria para que una banda o artista pueda trabajar. La verdad es que siempre hay pros y contras. Lo que suele pasar muchas veces es que el venue tiene un espacio muy grande pero no cuenta con un sonido muy bueno, entonces ahí se debe intervenir para suplir lo que haga falta en la parte técnica. Para ser sincero en Bogotá hay de todo, sin embargo, en esta área si hace falta más infraestructura.”

¿Hay algún ingeniero de sonido que usted admire?

“Está Hugo Pinzón ingeniero de Bomba Estéreo y Eduardo García que trabaja con Totó La Momposina y Superlitio. Para mi él es uno de los mejores ingenieros que tiene Colombia.

FUENTE: Metronomo.com

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